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la aventura de llegar al microcentro

12 Mayo, 2008

 

Una o uno (en estos tiempos de ser políticamente correcto) se levanta por la mañana a una hora ni muy pronto ni muy tarde para evitar las horas pico y lo primero que hace es encender la televisión en el noticiero que de las últimas novedades más rápido. ¿Por qué? ¿Ganas de saber que pasa en el mundo? ¿En el País? No, quiere ver el plano que ponen todas las mañanas con las manifestaciones del día y las calles cortadas. Afortunadamente los personajes protagonistas por turno de estas marchas no son muy madrugadores…pero una persona que trabaja en el microcentro sabe que no se puede confiar ya que los policías de la zona prefieren cortar el transito una hora antes y sentir el poder mientras que están parados hablando con sus compañeros haciendo a modo de tic una señal de no a los autos que acumulan más bronca de la que les produjo llegar hasta ahí.

Eso es lo normal de todos los días, tardar cerca de 40 minutos en recorrer 20 cuadras (distancia suficiente para no ser caminada y merecer ir en transporte) pero luego hay días como hoy en los que una se levanta y ve con asombro que el subte decidió cortar, sin previo aviso y sabe que no puede hacer nada: no puede evitar calles cortadas ni el colectivo dará vueltas para evitar cortes, sabe que está vendida absolutamente. No importa a la hora que salga ni la bronca que lleve ni las combinaciones que haga, nada te salvará.

Entonces con el mejor de los humores sabiendo que le espera un largo día se lanza a la calle a lo que ha decidido es la mejor opción: un colectivo que no pase por una calle principal. Cuando se acerca a la parada ve una larga fila y se espera lo peor. Sin embargo empiezan a venir colectivos y parece que ya está cerca porque la fila se acorta un poco pero después de un rato de ver sacar la mano a la gente en señal de stop se da cuenta que hay una serie de personas estructurales que esperan su mismo colectivo. Y pasa uno y no para, y otro, y otro, y otro, ¿y otro? Si, y otro y empezas a pensar que ya fue suficiente, que el siguiente va a parar pero no, tampoco para. Con lo cual empezas a pensar en que algo hay que hacer, que llevas 45minutos en la parada y que algún día tienes que llegar al trabajo. Así que te planteas posibilidades y piensas en tomarte otro colectivo y hacer combinación, ¿pero cuál? Si están todos igual y encima gastas monedas que en el microcentro nunca recuperarás porque nadie te va a dar, prefieren no venderte. Segunda opción: subte…no, porque no funciona. ¿Qué queda? Taxi…decides en un momento de generosidad ir en taxi al trabajo así que te pones en posición y no ves ninguna luz roja, pasan y pasan y esta situación te suena conocida. No te alejas mucho de la parada por las dudas de que ocurra el milagro.

De repente ves que una persona se baja de un taxi y te dispones a correr cuando ves que varias personas más cercanas al vehículo pensaron lo mismo que tu y están discutiendo quien fue el primero. Uno de ellos decide no discutir más y se sube frente a los gritos de tres mujeres.

¿Qué queda entonces de vuelta? nada, acumular bronca, desesperación y querer teletransportarte al trabajo o ir caminando pero dada la hora que ya es puedes llegar casi al mediodía si vas caminando. Mientras estaba pensando eso un inocente colectivo para en el semáforo…oh inocente!!!Varias personas nos agolpamos frente a él tocándole la puerta con la moneda para que le suene más riesgoso y el colectivo decide abrir la puerta…la lucha ahora está entre nosotros. Consigo colocar un pie en la entradita y todo el cuerpo fuera por supuesto. El colectivo comienza a andar y anuncia que cierra la puerta ante nuestra duda porque parece imposible. El chofer se empieza a calentar al mismo ritmo que nosotros empujamos y subimos bolsos y mochilas para hacer mas sitio y se consiguen cerrar las puertas. Una emoción nos invade mientras que vemos pasar afuera, en la calle a decenas de personas en cada parada rogando que abran pero nosotros ahora dentro pensamos que mejor que no, que es imposible volver a abrir esa puerta y entonces empiezan las broncas entre la gente que acumula tensiones e incluso entre la gente que pensó en tomárselo con filosofía pero que no puede más de bronca dentro y fuera.

Y tardamos en llegar casi una hora, no porque abriera el colectivo, ya que  seguimos viendo a gente desesperada en las paradas todo el camino, sino porque la gente que no estaba en ellas era porque salió en el auto y todos juntos por caminos ya colapsados en días corrientes formaron una manifestación rodante.

Pero en fin, tengo que tener suerte, llegué!!debe a ver gente que mientras escribo esto debe estar desesperada pensando que hacer para teletransportarse.